La mirada estética permite vivir un tipo de relación
(directa) con el objeto artístico. ¿Se puede trasladar al mundo esta mirada y
establecer con él este tipo de relación (directa)?
¿Puede priorizarse una experiencia estética en el
mundo para tomar altura respecto a las limitaciones del yo separado que dé luz
en el entramado de relaciones en el que este yo participa como parte
indisociable del todo que percibe como obra de arte?
